La belleza de la enseñanza de lenguas.

La belleza de la enseñanza de lenguas.

¿Qué hay detrás del aprendizaje de nuevas lenguas? ¿Se trata únicamente de aprender palabras y su correcto orden en una oración para decir que sabemos otro idioma?

LO QUE HAY DETRÁS DE LAS PALABRAS.

     El aprender una nueva lengua se ha convertido en algo cotidiano en estos tiempos modernos, sobre todo con la aparición de recursos tecnológicos que permiten decodificar y simplificar los procesos que, con el tiempo, se traducirán en el desarrollo de nuevas competencias lingüísticas para los aprendices. Sin embargo, junto a esto, surgen varias interrogantes: ¿Qué hay detrás del aprendizaje de nuevas lenguas? ¿Se trata únicamente de aprender palabras y su correcto orden en una oración para decir que sabemos otro idioma? ¿Está el docente comenzando a pasar a segundo término para ser suplantado por la tecnología? ¿O será que, por el contrario, está tomando una relevancia sin precedentes?

     Hablar un idioma involucra muchísimo más que solamente las palabras correctas en el orden correcto, pues requiere tanto de competencia lingüística como competencia social y cultural, y es importante que los docentes tengamos esto en cuenta para que nuestros procesos de enseñanza sean más eficaces.

     Hablar de metalingüística es utilizar la lengua para analizar la lengua, y su función es reflexionar sobre los elementos propios del lenguaje de manera que permita arrojar nueva luz sobre su uso en la práctica. Pero en esa misma práctica, intervienen otros matices que van más allá de la frialdad de las reglas, y que añaden textura y sentido al habla de una manera hermosa.

     Para analizar esta hermosura entreverada en el uso del día a día de las palabras, las Doctoras en Psicología Social, Michal Reifen-Tagar y Orly Idan del Centro Interdisciplinario Herzliya en Israel, llevaron a cabo un estudio en el cual se analizó el impacto de la elección de palabras en la manera en que se interpreta y se siente un mensaje. Basadas en investigaciones previas, ambas sospechaban que el utilizar sustantivos (“Estoy a favor de la donación de órganos”) en lugar de verbos (“Estoy a favor de donar órganos”) tiene un efecto conciliador en la manera en que se recibe el mensaje.

     Aunque este análisis fue conducido en un contexto político, lo que alcanza a demostrar es que la manera en que presentamos lo que decimos lo es todo al momento de lograr el impacto que buscamos, y es aquí donde los profesores de lenguas podemos echar mano de todos estos matices para enseñar a nuestros alumnos a transmitir mejor sus ideas en la lengua meta. La clave aquí es lograr hacer que nuestros alumnos conecten con nociones clave que solamente pueden adquirir a través de la competencia lingüística y cultural que rodea a un nuevo idioma… Y en eso recae la belleza de la enseñanza de lenguas.

Gabriela Tellechea, asesora académica de IUANI.

 

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